El título de esta vez se debe a que creo escribir mejor que un tío de quinceañera borracho...A una gran amiga:
Si tuviera que dar media historia porque siempre me acompañes, me aconsejes, me alientes, me inspires, me animes y me muevas, ¡sin duda la daría! Tú, inmortal princesita, me ayudas a ver las cosas de mejor manera, por eso contigo de aquí hasta que muera.
Si tuviera que dar media historia porque siempre me acompañes, me aconsejes, me alientes, me inspires, me animes y me muevas, ¡sin duda la daría! Tú, inmortal princesita, me ayudas a ver las cosas de mejor manera, por eso contigo de aquí hasta que muera.
A veces no puedes evitarme más miseria, pero eso es parte de tu naturaleza, hermosa y melodiosa, divertida y hasta escandalosa… Bella eres, tanto como mis siestas, tan perfecta que ya si envicio no afecta.
Eres parte de mí, sin ti no me creería Julieta, no sería ni alegre ni cuerda…
¡Las paredes amarillo huevo, el edredón de cuadros verdes y retratos feos!, más polvo, menos letras y la necia rutina acabaría con mis noches en vela.
Hasta me conformaría con el día y el licuado de fresa, pronto volvería a casa apestando a… certeza. De la chusma me alejaría admitiendo simpleza; aburrida y sentada en la mesa con el vaso lleno de cerveza. Y entonces cualquier donjuán medio interesado me contaría los pasos, opulento de reglas, para después cambiar de labios.
Dirían algunos que serás mi perdición, ¿pero qué da a lugar a peor perdición que mirar sin observar, respirar sin suspirar, oír sin escuchar y ¡hablar sin divagar!?
Tanto así te adoro que siempre conmigo te llevaré, sea en pleno examen o en el mismo autobús, seas de ayer o seas de hoy, te tendré en mi cabeza sin importar qué tan jodida estoy.
Eres la única, siempre diciendo lo que quiero escuchar, todo lo entiendes. Felicidad que me ves dormir y al despertar de nuevo me sostienes, de empezar el día a tu lado, no hay mejor regalo; qué importa los miedos que ataquen, tú estarás ahí, o al menos hasta que las pilas se descarguen… ¡te amo!
¡¡¡Gracias música!!!
(¡TV, sin celos por favor! hahaha)
Esto lo escribí como a los dieciséis, haha, lo volví a leer apenas ahora, y vaya que voy para poeta hahaha... Eso sí, sigue encajando con mi amor por la música, sí sí, eso que ni qué.
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