miércoles, 1 de julio de 2009

La última historia de amor mesiánica


"Su reino viene y va, y volverá de nuevo cuando, herido en lo más íntimo él sea el último, aunque no sea el último, el único con una marca. Todas estas tierras serán entonces una sola, y él su rey, hasta que, desaparecido, engendre hijos a través de los tiempos, aunque célibe y quieto en el sepulcro.


¿A qué? ¿Qué iba a hacer? ¿Iba a matarlo? Dunphy consideró la idea y decidió que sí. Desde luego que sí. ¿A sangre fría? Sí. Lo haría a sangre fría (...). 'Cuando lo encuentre lo mataré con mis propias manos. Y después lo enterraré'. Enterrarlo era una parte importante, porque si no lo hacía, no podía mear sobre la tumba de aquel tipo..."


De la novela El último merovingio de Jim Hougan.

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